Entradas

Imagen
LOS VIKINGOS Durante doscientos cincuenta años, los habitantes de las poblaciones europeas desde Dublín a Kiev vieron perturbadas sus ya difíciles vidas por la violenta irrupción histórica de un pueblo cuyos muchos nombres se susurraban, temblando, en torno a las hogueras altomedievales. Los eslavos los llamaban rusos; los anglosajones, daneses; los irlandeses, gaill o lochlannaigh; los andalusíes, magos, y los francos, normanni. Se trataba de los vikingos. Semejante diversidad de nombres se correspondía con su vaga procedencia, allá en el helado norte del continente. De hecho, normanni y lochlannaigh significan lo mismo: hombres del norte, norteños o nórdicos. Para los demás europeos eran gigantes que portaban espadas y hachas enormes con las que podían partir en dos a un hombre de un solo tajo; bárbaros paganos que saqueaban y reducían a cenizas los sagrados -y riquísimos- monasterios mientras se reían a carcajadas ante la imagen del Crucificado; individuos feroces y salvajes ...